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MEISHI |
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Para los japoneses es muy importante el primer encuentro, la presentación la forma en que se realiza. La primera impresión que se recibe puede ser decisiva para la evolución de las relaciones posteriores. |
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El japonés parece desconfiar instintivamente de aquella persona que no le ha sido presentada o ha sido presentada incorrectamente, sin cuidar las formas.
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Asimismo se siente incómodo en las situaciones que no controla, en las que puede dar un paso en falso por no conocer los detalles que rodean a su interlocutor. Llevar una tarjeta de visita es tener nombre, pertenecer a una empresa, en la que ocupamos un determinado puesto con un equivalente japonés, es ser alguien. |
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Según lo que se deduce de la lectura atenta y calmada de la tarjeta sabremos ajustar la forma de expresión en el lenguaje, el grado de respeto-humildad, la forma, de la reverencia, ojigi , la relación de poder y prelación en las atenciones ofrecidas y recibidas, etc. Podemos decir que la meishi es nuestra guía para los "buenos modales". |
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Lo ortodoxo es tratar la tarjeta de visita que se nos entrega con el mismo respeto con que se trata a la persona misma, como si fuese una prolongación viva, una parte de ella.
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Por lo tanto procuraremos no doblarla, no escribir en ella, no usarla como si fuera un mero marcador para un libro, etc.: hacerlo puede considerarse un grave insulto.
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Se debe entregar la tarjeta al tiempo que se hace una inclinación, la mano izquierda por debajo de la derecha, como sosteniéndola, y orientada de forma que el receptor pueda leer el texto. El que ocupa el lugar de menor rango, o el vendedor al cliente, es el que debe entregarla primero, dando el nombre de su compañía en primer lugar, y luego sus apellidos, aunque no el puesto que ocupa, por una cuestión de reserva y humildad. |
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Una vez recibida se lee con atención, comprendiendo lo que hay escrito, especialmente el cargo que ocupa la persona en el organigrama de su empresa. Es muy descortés guardar la tarjeta sin haber echado una ojeada siquiera, aunque conozcamos al otro y él sepa que lo conocemos. Es una buena práctica leer en voz alta el nombre para despejar cualquier duda sobre su correcta pronunciación. |
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Hay que intentar memorizar los datos de las personas. Causa un efecto muy pobre y es descortés sacar constantemente las tarjetas para comprobar las identidades. Si no hay más remedio podemos situarlas en la mesa donde se celebre el encuentro, en la misma posicion relativa que ocupan las personas en ella. |
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Es conveniente llevar un tarjetero para guardar las tarjetas. Jamás se puede poner una tarjeta sin más en los bolsillos de los pantalones. El mejor lugar es en su tarjetero correpondiente y en el bolsillo interior de la chaqueta. Lo mismo reza para llevar nuestras propias tarjetas. |
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